Tarot
Cómo usar el tarot para ayudarte con el bloqueo (creativo y personal)
A veces, sentarse frente a una página en blanco es intimidante. Quieres escribir, necesitas sacar lo que tienes en la cabeza, pero las palabras simplemente no fluyen. O peor aún, acabas escribiendo lo mismo de siempre: «Hoy me levanté, desayuné tostadas y fui a trabajar». Ahí es donde entra el Tarot, no como una herramienta de adivinación mística para predecir si te tocará la lotería, sino como un desbloqueador creativo.
Imagina el Tarot como un espejo de bolsillo. Cuando sacas una carta, no estás buscando el futuro; estás buscando un reflejo de tu presente que quizás no estabas viendo.
¡Importante! Esto no reemplaza la terapia de un profesional.
Una herramienta de autoconocimiento
Cuando estamos bloqueados, solemos sufrir de visión de túnel. Solo vemos el problema desde un ángulo (el que nos duele).
Si intentas escribir sobre «por qué me siento estancada», tu mente racional te dará las respuestas lógicas de siempre: «porque no tengo tiempo», «porque estoy cansada».
Pero si tiras una carta sobre la mesa, obligas a tu cerebro a jugar. Olvida por un momento la parte mística o adivinatoria si no resuena contigo. Piensa en las cartas como detonadores de ideas. Son escenas, colores y personajes que obligan a tu mente a hacer conexiones que no haría por sí sola.
Para el bloqueo creativo
Estás escribiendo un artículo, un capítulo o una idea de negocio y te has atascado. No sabes cómo seguir o sientes que el texto es plano.
El Tarot aquí actúa como un elemento de disrupción. Introduce una variable inesperada que te obliga a ser creativo para resolverla.
Cuando no sepas cómo continuar, saca una carta al azar y hazte esta pregunta: «¿Qué aportaría la energía de esta carta a mi proyecto?»
-
Ejemplo: Estás escribiendo un texto sobre ventas y te sale El Ermitaño (soledad, búsqueda interior, silencio).
-
El desbloqueo: En lugar de escribir sobre «vender a las masas», de repente se te ocurre un ángulo nuevo: «¿Cómo vender sin hacer ruido?» o «La venta introspectiva».
La carta rompe la inercia lineal de tu pensamiento y te regala un enfoque lateral que no habrías encontrado solo pensando.
Para el bloqueo personal: El Tarot como espejo
A veces, el bloqueo no es falta de ideas, es miedo u otras emociones que bloquean.
Saca una carta, sin más. No hace falta que prendas velas o inciensos, hacer rituales, barajar de una forma concreta, ni nada por el estilo. Simplemente saca una y no busques el significado ni saques más cartas.
Fíjate en tu reacción inmediata al ver la carta.
-
¿Te ha dado rechazo?
-
¿Te ha aliviado?
-
¿Has pensado «ojalá no hubiera salido esta»?
- ¿Has notado una parte de tu cuerpo al ver la carta?
Esa micro-reacción es oro puro para tu journaling. Si sacas una carta de conflicto y sientes rechazo, quizás tu bloqueo viene de estar evitando una conversación difícil. Si sacas una carta de éxito y sientes ansiedad, quizás tienes síndrome del impostor. Esto son supuestos.
Escribir sobre por qué te hace sentir así esa carta suele revelar la verdadera raíz del bloqueo.
Escribe todo lo que sientas, todo lo que te trasmite la carta. Si observas que el personaje que aparece tiene una cara triste, alegre, violenta, anótalo o si crees que está corriendo, parado, etc.
Te ha llamado la atención una cosa concreta de la carta, escríbelo.
Una cosa importante es que entender que no hay juicio, ni una verdad, ni pasa nada porque »no» corresponde con el significado que se le atribuye a la carta. Escribes para ti.
Conecta todo eso que escribes con tu momento personal.
Al final, se trata de escucharte
No necesitas ser una experta, ni aprenderte 78 significados de memoria, ni encender incienso si no te apetece. Lo único que necesitas es curiosidad. La curiosidad de ver qué pasa cuando dejas de intentar controlarlo todo con la lógica y dejas que una imagen hable por ti.
El Tarot, usado así, no es magia: es un lenguaje. Es una forma de prestarle palabras a tu intuición cuando las tuyas se han quedado cortas. Es una herramienta para que, cuando cierres el cuaderno, no solo hayas escrito «otro día más», sino que te hayas llevado una pequeña verdad que antes no veías.
Así que la próxima vez que te sientas bloqueada, creativa o personalmente, no te pelees con la hoja en blanco. Baraja, saca una carta y deja que ella empiece la frase. A veces, la respuesta que buscas no está en lo que piensas, sino en lo que ves.