Tarot

Martes 13

Se dice popularmente «ni te cases, ni te embarques», pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué el mundo decidió temerle tanto a este número?

La superstición no nació de la nada; nació de la guerra. Para nuestros antepasados latinos, el martes no era solo el segundo día de la semana. Era el día consagrado a Marte (Mars), el dios romano de la destrucción, la sangre y el conflicto (de la guerra). En la antigüedad, emprender un viaje o sellar un pacto bajo la mirada de un dios tan volátil era tentar a la suerte: Marte solo prometía violencia, no finales felices.

A esta energía bélica se le sumó el trauma histórico. Cuentan las crónicas que fue un martes —un martes 29 de mayo de 1453— cuando cayó Constantinopla. Ese día, una civilización entera se derrumbó bajo el asedio otomano, y el «martes» quedó grabado a fuego en la memoria de Occidente como el día en que las grandes cosas mueren.

Si a un día de guerra (martes) le sumas el número de la ruptura (13), el resultado es una fecha que la historia aprendió a respetar con temor.

Si viajaras al norte de Europa, verías que allí el martes pasa desapercibido. Su día oscuro es el Viernes 13.

La culpa de esto la tiene una cena antigua y una hoguera medieval. La mitología nórdica nos habla de un banquete en el Valhalla donde 12 dioses comían en paz hasta que llegó Loki, el dios del engaño. Él era el invitado número 13. Su llegada trajo la muerte de la luz y el fin de la armonía. Siglos después, la historia pareció rimar con el mito: un viernes 13 de octubre de 1307, la poderosa Orden de los Templarios fue traicionada, arrestada y quemada por orden del rey de Francia. Desde entonces, el viernes 13 huele a ceniza y traición.

El 13

¿Por qué el 13? ¿Qué crimen cometió este número? Su único pecado fue venir después del 12. El 12 es el «niño perfecto» del universo: 12 meses, 12 signos, 12 apóstoles, 12 horas. Es el círculo cerrado y seguro.

El 13 es el número rebelde. Es el paso que rompe el círculo para convertirlo en espiral. No pide permiso; empuja. En el Tarot, el Arcano XIII (La Muerte) no es un esqueleto que viene a matar, sino un maestro que viene a limpiar el terreno para que brote lo nuevo. Las antiguas culturas que adoraban a la Diosa sabían que el 13 era sagrado: 13 lunas llenas tiene el año. Lo que hoy llamamos «mala suerte» fue, en su origen, puro poder femenino y natural.

Nací un viernes 13

Recuerdo perfectamente cuando era pequeña y el calendario marcaba un martes 13. Escuchaba «¡Uy, cuidado, hoy es día de mala suerte!», y yo, en mi inocencia, pensaba: «¿Por qué?».

Para mí era incomprensible. Yo sentía que ese era mi día, mi número. Nací un viernes 13, vivía en el número 13, e incluso en la lista de clase era la 13. Estaba muy presente en mi vida este número. Lejos de sentir miedo, sentía pertenencia. El 13 era mi número, mi talismán, mi «día de suerte».

Mi abuelo me decía: 15 la niña bonita, 22 los dos patitos, 33 la edad de Cristo… (me decía más pero esos son los únicos que recuerdo). Y pensab, ¿de verdad el 13 tiene que ser de la mala suerte? A mi me daba igual, para mi era la buena suerte y sigue siendo.

Hace años conocí a mi amigo Daniel (el cara culo). Que sabe muchísimo de numerología y me hablo de la mía. También me enseño los número Mayas y me tatué el 13 en la mano. Él también es un 13. 

Más sobre el 13

En mandarín, el 13 suena parecido a «crecimiento asegurado» o «definitivamente vibrante». Es un número de prosperidad.

Curiosamente, en Italia el número de la mala suerte es el 17 (porque en números romanos XVII es anagrama de VIXI, «viví», es decir, «estoy muerto»). El 13, en cambio, se asocia a la suerte en las quinielas (el «hacer un trece»).

Matemáticamente, el 13 es un «primo feliz» (sí, existe ese término en matemáticas). Si sumas los cuadrados de sus dígitos (1² + 3² = 1 + 9 = 10 -> 1² + 0² = 1), el resultado final es 1. Los números que terminan en 1 con este proceso se llaman «felices». Así que, literalmente, el 13 es un número feliz.

Muchas flores tienen exactamente 13 pétalos (como algunas margaritas) para captar mejor la luz solar.

Para los mayas, el universo tenía niveles. El inframundo tenía 9 niveles, pero el Cielo tenía 13 niveles.

Martes 13